La electricidad estática es la acumulación temporal de cargas eléctricas sobre la superficie de un material. A diferencia de la corriente eléctrica, estas cargas permanecen inmóviles hasta que encuentran un medio para descargarse.
En el caso del cristal, este material posee propiedades aislantes, por lo que puede retener pequeñas cargas eléctricas, aumentando la velocidad con la que el vidrio pierde su apariencia limpia. Este fenómeno puede observarse tanto en ventanas residenciales como en edificios de gran altura donde la limpieza de cristales en altura forma parte del mantenimiento periódico.
Existen diferentes situaciones que favorecen la aparición de cargas electrostáticas. Entre las más comunes se encuentran: el roce constante del viento, la fricción con partículas suspendidas, los cambios bruscos de temperatura, el contacto con herramientas de lavado, la utilización de paños sintéticos, la circulación constante del aire acondicionado, la baja humedad ambiental.
Cada uno de estos factores produce pequeños intercambios de electrones entre materiales diferentes. Aunque el efecto individual sea mínimo, la suma de miles de contactos durante el día genera una carga suficiente para atraer polvo microscópico.
Muchas personas piensan que el polvo simplemente cae sobre la superficie del vidrio por efecto de la gravedad. En realidad, una gran cantidad de partículas permanece suspendida en el aire durante horas o incluso días.
Cuando estas partículas pasan cerca de un cristal cargado electrostáticamente, son atraídas hacia él. Este proceso ocurre porque las cargas eléctricas ejercen una pequeña fuerza de atracción que supera el peso de partículas extremadamente ligeras.
El polvo permanece adherido, se forma una película opaca, disminuye la transparencia, aumentan las manchas visibles con la luz solar, se reduce el brillo natural del vidrio. Por esta razón, la limpieza de vidrios debe considerar no solamente la eliminación de la suciedad existente, sino también las condiciones ambientales que favorecen su rápida reaparición.
Factores ambientales que incrementan la electricidad estática no todos los edificios presentan el mismo nivel de acumulación de carga electrostática. Algunos factores ambientales influyen considerablemente.
Cuando el ambiente es seco, las cargas eléctricas permanecen durante más tiempo sobre la superficie del cristal. La humedad funciona como un medio natural para disipar la electricidad estática.
Por ello, durante el invierno o en temporadas con poca lluvia suele observarse una mayor adhesión del polvo. Corrientes de aire; las ráfagas de viento transportan millones de partículas microscópicas.
Las grandes cuidades contienen elevadas concentraciones de: hollín, carbono, cenizas, polvo fino, partículas PM10, partículas PM2.5, residuos metálicos, ceniza proveniente de procesos industriales. Todas estas partículas pueden permanecer suspendidas durante largos periodos.
Cuando encuentran una superficie electrostáticamente cargada, aumentan considerablemente la velocidad de ensuciamiento del cristal. Este fenómeno puede apreciarse tanto en oficinas como en edificios corporativos, hospitales, hoteles, centros comerciales y conjuntos habitacionales donde el limpia vidrios de edificios forma parte de los programas de mantenimiento.
No todos los materiales reaccionan igual al contacto con el cristal. Algunos incrementan la carga superficial.
Entre ellos destacan: microfibras sintéticas, plásticos, gomas, espumas, cepillos de nylon, rodillos sintéticos, sellos de PVC, empaques plásticos. Esto significa que dichos materiales sean inadecuados, sino que las condiciones de utilización pueden influir en la generación de electricidad estática dependiendo de la humedad ambiental, la temperatura y el tipo de superficie.