Las ventanas son una de las partes más visibles de un edificio. Cuando permanecen sucias durante largos periodos, la acumulación de polvo, tierra, grasa, residuos minerales y contaminantes termina afectando tanto la imagen del inmueble como la vida útil del vidrio.
Además, la suciedad puede adherirse de forma permanente si no se elimina a tiempo, haciendo que el lavado sea más complicada y costosa. La limpieza de cristales en altura periódica también permite detectar oportunamente: grietas, sellos deteriorados, filtraciones, daños en marcos, problemas estructurales visibles desde el exterior.
1. Ubicación del edificio; la localización es uno de los factores que más influye en la frecuencia de la limpieza de vidrios. Por ejemplo: zonas industriales generan mayor acumulación de partículas contaminantes, avenidas con tráfico intenso producen residuos de combustión que se adhieren al vidrio, áreas cercanas al mar acumulación salitre, regiones con mucha vegetación presentan mayor cantidad de polen y residuos orgánicos.
En estos casos suele necesitarse un mantenimiento más frecuente. Altura del edificio; aunque parezca contradictorio, los pisos superiores también pueden ensuciarse rápidamente.
Las lluvias, el viento y la humedad modifican considerablemente la velocidad con la que se ensucian los vidrios. Entre los factores más importantes se encuentran: temporadas de lluvia, épocas secas, tormentas de polvo, vientos fuertes, humedad constante.
Después de eventos climáticos importantes suele ser recomendable que el limpia vidrios edificios realice una limpieza nueva. Tipo de edificio; no todos los inmuebles necesitan la misma frecuencia de mantenimiento.
Edificios corporativos; la imagen empresarial suele hacer necesaria un lavado constante. Hospitales; la limpieza forma parte de las medidas generales de mantenimiento e higiene.
Hoteles; las fachadas limpias contribuyen a una mejor experiencia para los huéspedes. Centros comerciales; la gran cantidad de visitantes hace que la apariencia del edificio sea un aspecto importante.
Generalmente pueden espaciar más los intervalos dependiendo del entorno. 5. Material del vidrio; algunos cristales cuentan con tratamientos especiales que ayudan a repeler el agua o reducir la adherencia del polvo.
Otros, en cambio, necesitan una limpieza de vidrios en altura más frecuentes para evitar manchas permanentes. ¿Cada cuánto tiempo deben limpiarse? Aunque cada edificio tiene necesidades distintas, muchas administraciones establecen programas preventivos.
Cada 1 o 2 meses en edificios con alta exposición a contaminantes, cada 3 meses en inmuebles comerciales, cada 4 0 6 meses en edificios de oficinas con menor exposición, una o dos veces al año en edificios residenciales con baja contaminación ambiental. La frecuencia ideal debe determinarse después de evaluar las condiciones específicas del inmueble.
Consecuencias de no realizar una limpieza periódica; retrasar demasiado la limpieza puede provocar diversos problemas en los cristales en altura. Entre ellos destacan: vidrios con manchas permanentes, acumulación de minerales, dificultad para recuperar la transparencia, mayor desgaste de sellos y marcos, incremento en los costos de mantenimiento, perdida de la imagen del edificio.
La limpieza no debe considerarse una tarea doméstica en los vidrios a domicilio. La limpieza de vidrios es un trabajo con condiciones que implican riesgos importantes, por lo que normalmente usan equipos especializados, sistemas de acceso adecuados y procedimientos específicos para trabajar en fachadas elevadas.
También existen profesionales conocidos como lavado, cuya labor consiste en acceder de forma segura a zonas donde el mantenimiento convencional resulta imposible en los vidrios. Dependiendo del tipo de edificio, pueden emplearse: plataformas elevadoras, andamios certificados, sistemas de descenso por cuerdas, brazos articulados, equipos telescópicos.
Muchas personas buscan información sobre la limpieza de vidrios en altura antes de contratar un servicio. Sin embargo, el costo no depende únicamente del número de ventanas.
También influyen aspectos como: altura del edificio, accesibilidad, cantidad de vidrio, nivel de suciedad, frecuencia del mantenimiento, equipos necesarios, tiempo necesitado. En muchos casos, realizar lavado periódicamente ayuda a evitar intervenciones más costosas derivadas de la acumulación excesiva de suciedad.